Escritos sobre

Del aquí y ahora

El presente es increíblemente fugaz y también lo único que existe. Aún no he acabado de escribir una palabra y ya estoy, en mi inmediatez, escribiendo “esta” otra que ahora mismo ya  forma parte del pasado.

Es imposible hacer nada fuera del momento actual ya que no podemos cambiar el pasado, y para hacer algo en el futuro todavía es pronto. Y en el caso de que pudiéramos viajar en el tiempo llevaríamos nuestro presente allá donde fuéramos complicando simplemente los conceptos de pasado, presente y futuro. Nuestro momento forma parte de nosotros mismos.

La tristeza

La tristeza como cualquier otra emoción cumple un papel fundamental en nuestra regulación y como tal no tiene nada de malo. En algunos sitios se habla de “emociones positivas” como la alegría y de “emociones negativas” como la tristeza de forma, a mi entender, un tanto ingenua calificando lo que nos gusta como positivo y lo que no como negativo.  

La profecía autocumplida o el efecto Pigmalión

Las creencias y expectativas de una o varias personas con respecto a otra influyen en esta última de forma que pueden llegar a resultar determinantes, tanto si estas van en el sentido de su desarrollo como si no. Una persona a base de oír que no es capaz de hacer algo puede terminar creyendo en su incapacidad y asumir esta impotencia como una realidad. Por el contrario, cuando alguien confía en nosotros y es capaz de transmitirnos esa confianza nos ayuda a creer en nosotros mismos y a que desarrollemos nuestras propias capacidades.

No todo sirve para solucionar nuestros problemas

Igual las personas cercanas a nosotros, bienintencionadas nos dicen: “No hagas eso que te hace sufrir”, “no le des más vueltas al asunto”, “piensa de forma más positiva”, “céntrate en las cosas agradables”, etc. Sin embargo, aunque a veces estas frases puedan hacernos sentir mejor, ya que nos damos cuenta de que nuestros amigos y familiares nos quieren y se interesan por nosotros, raramente suelen ser suficientes.