Holismo

Del griego holo (ὁλο), hace referencia a un todo integrado que es diferente de la suma de sus partes. Al igual que un puente de piedra es algo más que cualquiera de sus partes por separado y ejerce funciones distintas a las de cada una de ellas, las personas estamos compuestas por distintos órganos diferenciados que trabajan de forma armónica y coordinada. Como personas ejercemos funciones distintas a las de cada órgano por separado.

Atendiendo solo a nuestro sistema nervioso, podemos  decir que como humanos tenemos un cerebro dividido en tres partes claramente diferenciadas; el llamado cerebro reptiliano, el límbico y el neocórtex. Hoy sabemos que en la evolución de nuestra especie aparecieron uno detrás de otro aumentando nuestras posibilidades de supervivencia.
    • El cerebro reptiliano se encarga de la fisiología involuntaria de nuestro cuerpo; ritmo cardiaco y respiratorio, reflejos involuntarios, etc.
    • Con el cerebro límbico aparecen las emociones y las funciones relacionales (sociales); el miedo, la rabia, la alegría, el amor, etc.
    • Y finalmente el desarrollo del neocórtex nos trajo las capacidades cognitivas (el pensamiento). Nos permite reflexionar sobre nosotros, sobre lo que nos rodea y tomar decisiones. Ser racionales.
Estos sistemas cerebrales componen las tres grandes partes claramente diferenciadas de nuestro cerebro actual. De manera que el neocórtex envuelve físicamente el sistema límbico y este al reptiliano. Y lo más interesante es que trabajan juntos de forma extremadamente coordinada entre sí y con el resto del cuerpo, proporcionándonos una mayor adaptación a nuestro entorno.

Imaginad que vamos andando por el campo y de repente vemos una serpiente cruzada en nuestro camino. Inmediatamente nos quedaremos inmóviles o pegaremos un salto hacia atrás. En ambos casos nuestra respiración y nuestro corazón se acelerarán y nuestra musculatura se tensará (reptiliano) para prepararnos a una posible acción. Entonces fácilmente sentiremos un miedo (límbico) que nos alerta de que nos encontramos ante un peligro. Y posteriormente nos haremos plenamente conscientes de la situación, hay una serpiente delante de nosotros, tomaremos una decisión (neocórtex) y nos alejamos despacio, buscamos una rama para apartarla, etc.

El mal funcionamiento de uno de estos tres sistemas pondrá en riesgo nuestra existencia:
    • No pararse o no saltar hacia atrás rápidamente nos expone a un peligro inmediato.
    • No sentir miedo impide que vivamos la situación de alerta como tal.
    • No tomar consciencia de lo que sucede o no ser capaces de pensar y decidir nos puede impedir resolver la situación de forma adecuada.
Una mala coordinación también. Por ejemplo, ante esta situación no sentir miedo a tiempo nos puede hacer tomar una decisión arriesgada y realizar un comportamiento temerario como podría ser decidir ir a tocar la serpiente sin conocer el tipo de reacciones que tienen estos animales.

Por todo ello hablamos de la persona como un todo integrado (holos) en el que nuestras acciones van intrínsecamente asociadas a nuestra realidad ambiental, fisiológico-emocional y racional. En este sentido el psicólogo ha de tener en cuenta lo que se ha dado en llamar el triple sistema de respuestas (emocionales, cognitivas y conductuales). Y más allá, en psicoterapia Gestalt trabajamos con la persona como un todo integrado en constante relación con su contexto social y ambiental atendiendo a todas sus manifestaciones.

 

Josep Fornas, psicólogo en Vinaròs