La vergüenza

La vergüenza suele presentarse como consecuencia de un fracaso en público donde hemos estado expuestos a la mirada de los demás. Aparece en nosotros el sentimiento de no ser lo bastante buenos, de ser menos capaces que los otros, de no valer lo suficiente. Conlleva un sentimiento de inferioridad que se manifiesta cuando nos comparamos y situamos por debajo de las otras personas. Es por ello que la vergüenza también se muestra fácilmente cuando somos objeto de burlas o de desprecio que nos hacen sentir inadecuados.

Esto hace que las personas más vergonzosas tiendan a esconderse, de esta manera los demás no pueden ver lo que ellos creen que es inaceptable en sí mismos. Y una de las cosas que consideran inadmisible es tener vergüenza, por lo que aflora la vergüenza de tener vergüenza. Es decir la vergüenza de que los demás los vean sentirse disminuidos, tímidos, ruborizados, etc. Tienden a encogerse, a agachar la cabeza e incluso a desaparecer para poder pasar desapercibidos. Por lo que este tipo de sufrimiento se convierte en los casos más extremos, en un impedimento para el desarrollo de la persona y para alcanzar los objetivos que se proponga, limitándola de forma considerable.

El trabajo con un buen profesional de la psicoterapia puede resultar de gran ayuda. Para ello hace falta un terapeuta que vea a la persona y la acepte tal y como se presente delante de él. Que la respete y no la juzgue en absoluto, que empatice con ella y le ofrezca todo el apoyo que necesite. Un psicólogo que vele porque su propia presencia no sea generadora de vergüenza en si misma y se muestre sensible al malestar de la persona que tiene delante reconociendo la incomodidad de esta por su sentimiento de falta de valía y su forma de protegerse (agachar la cabeza, evitar la mirada, etc).

 

Josep Fornas, psicólogo en Vinaròs